Cinco razones por las que preferirás la mediación familiar en un divorcio

Generalmente, un proceso de divorcio puede causar daños a nivel psicológico y emocional. Son muchos los temas a decidir y acordar y eso es fuente de tensiones, además de la ruptura que la pareja está sufriendo. Desde Patón & Asociados, creemos necesario dar a conocer la mediación familiar en un proceso de divorcio por varias razones que benefician a ambas partes:

  1. En primer lugar, la mediación será un procedimiento mucho más económico y asequible que un proceso judicial. Además, el periodo de tiempo que requiere es mucho más corto en la mediación que en un procedimiento contencioso por vía judicial.
  2. Al ser un procedimiento mucho más sencillo, ambas partes podrán verse representadas en las decisiones que se tomen y sus acuerdos. Se trata de un procedimiento que aporta más libertad a los miembros de la pareja, ya que es menos formal que los litigios judiciales.
  3. La mediación tiene una ventaja clave que muchos mencionan: el coste emocional propio de una situación que tiende a ser desagradable se reduce. En un ambiente más estable y cómodo como el que proporciona la mediación, el tiempo y los esfuerzos invertidos en buscar una solución y acuerdos que beneficien a ambas partes se reducen.
  4. La solución al conflicto la acuerdan las partes afectadas. No es necesario que el Estado intervenga a través de un juicio para tratar temas que la pareja puede acordar de una manera más pacífica y acorde a las necesidades de ambos. Nadie mejor que la propia pareja para definir los términos de la separación, sabrá cómo dividir bienes, hablar del tema de la custodia de los hijos (en caso de que hayan)…
  5. Al ser acuerdos tomados por los propios “afectados” y por su propia voluntad, las posibilidades de romperlos son menores. Ambos las han tomado desde la libertad y serán más proclives a mantener lo decidido.

La mediación familiar es un proceso menos traumático y recomendable si la pareja se encuentra en un estado favorable a llegar a un acuerdo por sus propios medios. Esto es posible si existe un clima de colaboración que no siempre se da en estas situaciones. Sin embargo, es más recomendable este proceso, sobre todo si la pareja tiene hijos. De esta forma, la pareja se acostumbra a dialogar sobre las decisiones que repercuten en sus hijos, sin crear conflictos innecesarios o dañar el correcto desarrollo emocional del menor.

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