¿Cómo organizamos las vacaciones de los niños de padres separados?

Llegan las vacaciones y nos enfrentamos con la pregunta que se encuentran muchas familias de padres divorciados: ¿cómo organizamos las vacaciones de los niños?

Los padres separados pueden sentirse tentados a proveer al menor unas mejores vacaciones que el otro progenitor. Consentirles con regalos o una mal llevada compasión hacia ellos pueden causar más problemas que alegrías. ¿Qué se debe hacer, entonces?

Los niños están fuera del conflicto generado que derivó en divorcio, por lo que en ningún momento deben sentirse divididos o como un “problema” para sus padres. En momentos en que los progenitores se ponen de acuerdo en el periodo vacacional, es necesario que nunca se culpabilice al menor o se dé impresión de caos. Pelear delante de los hijos puede desembocar en un conflicto de lealtades en el menor, que podría afectar gravemente en su desarrollo, aumentando su sufrimiento. Nuestro hijo deberá ver un trato de respeto entre los progenitores para no generarle confusión. Es importante priorizar el bienestar y estabilidad del menor.

Dependiendo de la edad de nuestros hijos, podrán ser más o menos susceptibles al divorcio de sus padres. Por ello, es necesario que vean que no existen “bandos” y que él sigue teniendo un padre y una madre. Equilibrar los periodos vacacionales con ambos progenitores es esencial para proveer al menor de estabilidad emocional y familiar.

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