Constatan que la violencia física y la psicológica activan las mismas áreas del cerebro y son igualmente destructivos para la víctima

Un estudio de la Universidad McGill de Montreal (Canadá) ha demostrado, mediante imágenes de escáner cerebral, que tanto la violencia psicológica como la violencia física activan las mismas áreas del cerebro y, por lo tanto, son igualmente destructivas y tienen las mismas consecuencias en la vida de un niño.

Según dicho estudio, uno de cada tres menores en todo el mundo sufre algún tipo de violencia emocional: humillar, poner en ridículo o rechazar a otros son algunos ejemplos de los abusos psicológicos que sufren. Este tipo de abusos psicológicos son más frecuentes que otras violencias físicas o que el abandono infantil pero, sin embargo, provocan el mismo daño que las conductas previamente descritas.

David Vachon es el principal autor de esta investigación y es también profesor en el Departamento de Psicología de dicha Universidad canadiense. Vachon concluye el estudio afirmando que cualquiera que sea el maltrato a un niño, las consecuencias para la víctima son muy similares como ansiedad, depresión o agresividad.

Para las labores de investigación, se utilizaron datos de otro estudio de Dante Cicchetti (Universidad de Minnesota) y Fred Rogosh (Universidad de Rochester) que se realizó durante 20 años con menores procedentes de familias menos favorecidas en el Mt. Hope Family. Muchos de estos niños contaban con un historial de maltrato. La investigación de Vachon se llevó a cabo teniendo en cuenta las diferencias raciales o de género, entre otras variables. Pudieron constatar que el género de la víctima no determinaba las consecuencias que un maltrato tuviera en ellos, contrariamente a lo que se creía.

Estas conclusiones tienen su importancia, especialmente a la hora de tratar de forma eficaz a los menores víctimas de abusos o maltrato.

 

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