Eduardo Señas: “Me decía que estaba en Brasil con el niño, que su abogado se pondría en contacto conmigo”

Eduardo Señas es un padre logroñés y una nueva víctima del delito de sustracción del menor por parte de la madre del niño. La historia comienza con la separación de la pareja, quienes compartían un hijo de dos años y medio: Marcos. Marcos es un niño prematuro y una discapacidad del 10% que recibía tratamiento en España. Pero el pasado 10 de septiembre su vida dio un vuelco cuando su expareja se llevó al niño a Brasil (país de origen de la madre).

Llevaban un año separados con motivo del trabajo de Eduardo que le obligaba a trabajar fuera. Ella no aceptaba la situación y en uno de sus viajes, Eduardo recibió la noticia de que su pareja habían intentado suicidarse. Según relata el padre del niño a La Rioja 2, “la encontraron en la cama echando espuma por la boca con mi hijo a su lado. En ese momento dije basta”.

Tras esa situación, la brasileña decidió llevar al niño a Brasil con el consentimiento del padre para que la familia materna lo pudiera conocer. Aquél fue el primer intento de sustracción donde ella alegaba que no deseaba volver a España si no continuaban con la relación. Eduardo se vio obligado a ir a Brasil a intentar resolver la situación, vendiendo su coche para poder costearse el billete. Trabajando en situación ilegal, Eduardo Señas estuvo cinco meses en Brasil en una situación precaria donde, en varias ocasiones, tuvo que dormir en un coche.

Cuando volvió a España, los Servicios Sociales le alertaron que la brasileña suspendió los tratamientos que el niño prematuro necesitaba. Alarmado por la situación, Eduardo denunció a su expareja por sustracción por lo que ella decidió volver. Tras dialogar del tema, acordaron de palabra que Marcos pasaría diez días con cada progenitor y ella decidió ir a vivir a Barcelona con su hermana.

Todo parecía en orden hasta que, tras unas semanas, Eduardo rehízo su vida y empezó a salir con otra mujer. Cuando esta información llegó a la chica brasileña, se alteró afirmando que no podía vivir sin su expareja y que no quería que otra mujer tuviera nada que ver con su hijo. Como ella había tenido antecedentes de intentos de suicidio, el mismo día 10 de septiembre por la noche, al no recibir noticias de ella, viajó a Barcelona en moto. En una parada para repostar, recibió un mensaje desde el móvil brasileño de la madre: “Me decía que estaba en Brasil con el niño, que su abogado se pondría en contacto conmigo”, afirma Eduardo.

Toda la pesadilla comenzó de nuevo: denuncia ante los Mossos de Esquadra, movilización de familiares y amigos y demás personas a través de redes sociales, se puso en contacto con la alcaldesa de la región, con los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, con la Policía Nacional… Toda una maquinaria por volver a poder ver a su hijo y con la preocupación de la suspensión de su tratamiento. Ella le envía fotografías del Marcos cada día pero nunca revela dónde están. Asegura que nada –ni la justicia ni la policía– le podrán poner de vuelta a España para devolver al niño.

Eduardo afirmó al diario anteriormente mencionado: “Confío en que todo se solucione. Pero tengo miedo porque ahora en Brasil se siente segura pero si empieza a verse acorralada por la justicia, temo que pueda hacerle algo a mi hijo”.

 

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