Grooming, o cuando el abuso se produce en las redes sociales

MenoresLas redes sociales han supuesto un gran paso para el mundo de la comunicación en la sociedad actual. Conllevan inmediatez, interacción, facilidad de acceso… Sin embargo, abren también un canal a prácticas no tan bienintencionadas.

Una de ellas es el “Grooming”, término proveniente del inglés “Groom” (acicalar o cepillar) y que, según recoge Wikipedia son “una serie de conductas y acciones deliberadamente emprendidas por un adulto con el objetivo de ganarse la amistad de un menor de edad, creando una conexión emocional con el mismo, con el fin de disminuir las inhibiciones del niño y poder abusar sexualmente de él. En algunos casos, se puede buscar la introducción del menor al mundo de la prostitución infantil o la producción de material pornográfico”.

Generalmente, el acosador crea un perfil falso haciéndose pasar por alguien de la edad del menor o ligeramente más mayor. A través de él se gana la confianza de la víctima y va generando un entorno de amistad con el que va obteniendo cada vez más información del niño hasta que consigue su objetivo, que es obtener imágenes de contenido sexual o quedar en persona para perpetrar el abuso.

Este perfil, que podría ser el de cualquier pederasta, cambia con las redes sociales, que permiten mantener un completo anonimato y además son un entorno en el que los menores, auténticos nativos digitales, se mueven con total tranquilidad, sin reparar la mayor parte de las veces en los riesgos.

Esta misma semana conocíamos el caso de un profesor al que el Principado de Asturias ha abierto un expediente disciplinario, incoando además su suspensión cautelar al haber sido denunciado por un presunto delito de abusos sexuales contra un niño de 10 años.

El profesor se negó inicialmente a prestar declaración ante la Guardia Civil y sólo lo hizo ante la titular del Juzgado de Instrucción de Infiesto, al igual que hizo el menor al que presuntamente acosaba. El juzgado conoció además el contenido de las conversaciones que desde septiembre del 2015 mantenían ambos a través de Skype, “producidas en muchas ocasiones en horarios intempestivos para el alumno y de claro contenido sexual en muchos casos”.

Precisamente hoy hemos conocido también que España es uno de los países donde más ciberacoso sufren los menores, en especial los adolescentes de 13 años, según un informe de la Organización Mundial de la Salud. El mal rendimiento académico, el comportamiento violento, las dificultades con los compañeros, las prácticas sexuales de riesgo y el consumo de drogas son otras de las consecuencias de esta nueva forma de acoso escolar a través de las redes sociales.

España se sitúa en séptima posición en el ránking de países donde los niños de 13 años han recibido amenazas o insultos, por ejemplo a través de servicios de mensajería móvil como WhatsApp o de redes sociales como Facebook o Twitter, al menos dos o tres veces al mes, por detrás de países como Lituania, Rusia o Bulgaria.

¿Qué hacer en un caso de “Grooming”?

Los casos de “Grooming” que se producen son bastantes más de los que se llegan a conocer, ya que muchos no desvelan por miedo, vergüenza o falta de información. Esta práctica es, en muchas ocasiones, el primer paso hacia el abuso sexual por parte de desconocidos, por lo que hacer sentir al menor que puede tener la confianza suficiente con sus padres o tutores como para contarlo desde el primer momento es fundamental.

Por su parte, los adultos han de permanecer atentos a cualquier comportamiento extraño y establecer límites al acceso a las redes sociales. Instalar el control parental en el ordenador o colocar este en un sitio “público” y visible de la casa, son buenas opciones.

Si ya se ha producido el contacto por parte del acosador es importante no seguirle el juego, no darle datos privados o claves de acceso, ni entrar en conversación con él. Por supuesto, hay que avisar a la Policía desde el primer momento en que se detecta este comportamiento.

En este sentido es clave guardar las pruebas que haya podido ir dejando el pederasta. Este tipo de delincuentes suelen ser reincidentes y es fácil que las autoridades los tengan ya fichados.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *