Japón: la pesadilla de Juan José Eslava

La indefensión de algunos hombres ante la sustracción de menores es un hecho palpable en todo el mundo. Éste fue el caso de Juan José Eslava quien colisionó con una legislación que no estaba a su favor:

Juan José Eslava es un pamplonés padre de dos niños de 9 y 5 años. Al separarse de su mujer –de nacionalidad japonesa, concretamente nipona – se vio envuelto en confusos trámites judiciales que pretendían dar una solución a la custodia de los hijos correspondiente a estos casos. Sin embargo, Eslava no contaba con un inconveniente: Japón –país a donde se quería llevar su exmujer a sus hijos –se acaba de adherir al Convenio de La Haya (25 de octubre de 1980) de sustracción internacional de menores, pero no tendrá efecto retroactivo cuando entre en vigor, en el 2014.

A esto hay que sumarle que la legislación nipona –cuando de materia de familia se trata– no es indulgente con estos casos de extranjeros casados con un nacional. Ni reconoce las sentencias judiciales de países extranjeros, ni contempla la custodia compartida de la pareja. De hecho, no existe el régimen de visitas.

Al ver un riesgo de no retorno de sus hijos, Eslava solicitó medidas cautelares a la Audiencia Provincial de Navarra. El auto dictado por el Juzgado de Primera Instancia número 8 de Pamplona ordenaba que ambos menores residieran en Japón, atribuyéndole a su exmujer la custodia de sus hijos y autorizándole a salir del país con ellos. El régimen de visitas también quedaría a voluntad de la madre. Así, tuvo que entregar a sus dos hijos a su exmujer quien se los llevó a Japón.

El caso de Juan José Eslava es uno más entre los múltiples casos en todo el mundo en que se da una sustracción de menores, encontrándose indefenso ante un país convertido en un callejón sin salida para él y una legislación que no jugaba a su favor.

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