La alienación parental durante una sustracción de menores

Según cuenta la Asociación Nacional de Afectados del Síndrome de Alineación Parental, tanto la jefa de la Unidad de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón, María Jesús Mardomingo, como el jefe de la Unidad de Psiquiatría de Niños y Adolescentes del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, Javier San Sebastían, coincidían en que existen más casos de violencia infantil que de género. Sin embargo, argumentan, estos primeros son mucho menos mediáticos que el maltrato a la mujer.

Éste es el caso de uno de los síndromes padecidos por multitud de niños, que es considerado maltrato infantil: el Síndrome de Alienación Parental o SAP. Se trata de los síntomas que muestra el niño cuando uno de los progenitores le manipula con el fin de destruir o evitar que existan vínculos con el otro progenitor. Las señales del SAP suelen aparecer en familias divorciadas, siendo palpable en los múltiples casos de sustracción parental que se da cada año.

La sustracción parental es el signo último y más extremo, sin embargo, hay otros indicadores atendiendo al menor o al otro progenitor que nos pueden alertar de ello. Si atendemos al menor, las señales más comunes de que está sufriendo SAP son:

  • Si el menor etiqueta a sus padres como el “bueno” y el “malo”.
  • Si el menor desprecia a uno de los progenitores o muestra indiferencia hacia él/ella, muchas veces utilizando vocabulario que no corresponde a su edad.
  • Cuando insulta o es agresivo con el otro progenitor, utilizando argumentos propios del adulto alienador o echa en cara situaciones que no ha vivido el menor.
  • Si el menor tiene miedo repentino hacia uno de sus progenitores. Esto se debe a que el otro progenitor ha contado historias al niño con el objetivo de provocar esto.

Si atendemos a el otro progenitor:

  • Si insulta al progenitor o le culpa de situaciones de pareja en presencia de los hijos.
  • Si le impide ver a los hijos u obstaculiza los regímenes de visitas establecidos (con la sustracción parental como método extremo).
  • Si involucra en la situación a amigos o familiares, o se critica al progenitor delante del menor.
  • Si se culpa al menor por sus sentimientos hacia el otro progenitor y se alegran de las conductas despectivas hacia él/ella.

Para evitar el síndrome, conviene que el divorcio se realice de la forma más pacífica posible sin que dañe a los menores que pueda haber involucrados. Para ello, se aconseja que se realice a través de la mediación y gestionando bien las tensiones propias de un proceso de divorcio.

Si desea más información sobre el SAP o cómo realizar un divorcio de la manera más adecuada, puede consultarnos.

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