Siete años y medio de condena por abusos continuados a sus sobrinas, de las que tenía la guarda y custodia

Estamos ante otro lamentable caso de abusos sexuales a menores. Este es un caso especialmente espeluznante puesto que al agresor se aprovechó del hecho de que le habían concedido la guarda y custodia de sus sobrinas, de 11 y 12 años de edad, tras el fallecimiento de sus padres. Dichas agresiones, han provocado a las menores un gran estado de ansiedad y miedo hacia la figura masculina, a salir solas a la calle o, incluso, ideas depresivas recurrente como la del suicidio.

En el año 2000, cuando sus padres fallecieron, las niñas se trasladaron con su tío a Alanís de la Sierra, tras serle otorgada la guardia y custodia de las pequeñas. Fue dos años más tarde cuando llevaba a la menor consigo a un bar para que le ayudara en las tareas de limpieza. Cuando todos los clientes se iban del local, comenzaban los tocamientos simulando juegos con la menor. Este tipo de comportamientos fueron en aumento llegando a desnudar a la menor. Esto ocurrió hasta septiembre de 2008, cuando la menor se trasladó a Sevilla por motivos de estudios, volviendo al domicilio de su tío los fines de semana.

Fue sobre esas fechas, entre finales del 2007 y principios del año siguiente, cuando el agresor comenzó ese tipo de conductas con la hermana mayor. Estos abusos se daban cuando iban a una finca de la que era propietario presuntamente para dar de comer a los animales. También inició las mismas acciones que había realizado con otra menor en el local. Como premio al silencio de la menor de 12 años, el condenado le ofrecía cinco euros para recargas de saldo en el teléfono y le dio regalos tales como un perro.

En el momento en que la menor no pudo soportar la situación, le contó lo sucedido a su hermana pequeña, quien le relató que había sido víctima de los mismos acontecimientos. La pequeña pidió ayuda a su prima que, alarmada por la situación, llamó a los servicios sociales. Debido a la tardanza de la reacción de estos últimos, la prima acogió a la menor en su domicilio.

La Audiencia Provincial de Sevilla ha condenado los actos del agresor con siete años y medio de cárcel. Sin embargo, la condena contempla la atenuante de dilaciones indebidas, pagando una indemnización de 48.000 euros que lo absolvería de dos delitos tentados de abusos sexuales.

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