Situaciones que acrecientan el riesgo de sustracción de menores

Existen varias situaciones en que el riesgo de sustracción de un menor es patente. Por ello, se debe estar atento para detectar las señales de un posible secuestro.

La gran mayoría de los secuestros de un mejor por parte de uno de los progenitores sucede durante procesos de divorcio o rupturas. El miedo por no ver diariamente al niño o el intento de realizar chantaje emocional a la pareja son algunas de sus causas. Esto se ve agravado si la nacionalidad de los progenitores es distinta ya que la probabilidad de que desee volver a su país de origen es alta. Más si reside en un lugar donde no está totalmente integrado. Estos casos pueden dar lugar a una sustracción internacional del menor.

Otra situación de riesgo de secuestro puede ser una mala experiencia por parte del secuestrador de algún otro procedimiento judicial y que vea amenazado su derecho de custodia por prever que volverá a ser una sentencia injusta. Esto se ve aumentado si el progenitor percibe que el otro no facilita una relación fluida con los hijos o que la relación con éstos ya no es la habitual.

Finalmente, hay situaciones más evidentes que propician un secuestro parental: si uno de los progenitores tiene algún tipo de trastorno psicológico o mental, si tiene antecedentes de violencia de género, si ya realizó un secuestro antes o amenaza con hacerlo…

Estas son las características más comunes a los secuestros de un menor por parte de los padres. Conviene conocerlas para poder percibirlas con tiempo en el momento en que se den y poder contactar rápidamente con abogados especializados en la sustracción de menores.

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