Un caso rocambolesco de sustracción de menores

Existen casos capaces de acaparar la atención de la prensa, no sólo por su gravedad, sino por su inaudito contexto. Ése es el caso de una mujer inglesa que contrajo matrimonio con un hombre americano. Los dos vivían en Venezuela y tenían dos hijas (5 y 7 años). Tras unos años de matrimonio, la pareja decidió separarse y tuvieron varios enfrentamientos por la custodia de las niñas en el juzgado. Ella había intentado llevárselas a su país de origen pero, la justicia allí (por el Convenio de la Haya) le obligó a devolver a las niñas a Venezuela.

El 28 de junio de 2005, un asesino a sueldo le atacó en su propia casa disparándole en la cara. Parece inverosímil viendo la gravedad del ataque pero la inglesa se salvó. Nunca se demostró quién pagaba a dicho sicario pero la mujer estaba convencida de que fue su marido.

Tras este suceso, los jueces británicos dictaminaron que la vida de la mujer corría peligro, por lo que cuando la mujer volvió a Londres con sus hijas por las vacaciones, le dieron permiso para no devolverlas a Venezuela. El padre de las niñas –hombre multimillonario– llevó a cabo su plan para recuperar a las niñas: las llevaría a Venezuela en un avión privado.

Una vez ya de camino al aeródromo, la madre alertó de la desaparición y la policía lo comunicó por radio rápidamente, con la suerte de que el propio taxista se dio cuenta de lo que pasaba y se desvió la dirección acordada, llevando al hombre con las pequeñas a una comisaría cercana.

Por ese intento de secuestro, el padre de las niñas se condenó a cuatro años de cárcel.

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